Cuando no sabes a donde vas cualquier camino puede servir, pero dan miedo los cruces de camino, da miedo partir y da miedo volver, las pregutas y las respuestas dan miedo, pero si no sabes a donde vas lo mejor es dejarse llevar, como flotando en el viento.
A veces hay que desprenderse del equipaje y como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decia un famoso poeta argentino: Para que a cada paso, un paisaje, una emocion o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña. Para que un dia nos queden unos cuantos recuerdos para poder decir estuve en tal parte, para poder decir estuve en tal pasion, para poder decir estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa, para poder decir yo estuve ahi.
Para poder hacer todo eso es necesario no temerle a partir ni a volver, porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y vuelven, si no sabemos hacia donde ir hay que dejarse llevar por el viento. El viento lleva y a la vez trae, el viento nos puede llevar a lugares insospechados, flotando en el aire, estan todas las preguntas y todas las respuestas.
Y flotando en el viento iremos donde debamos ir.