Lo primero, no hacer daño, como personas debemos hacer este juramento pero el dolor sobreviene y después la culpa y no hay juramento que valga para eso. La culpa, nunca llega sola, trae compañía: la duda y la inseguridad.
Lo primero, no hacer daño. Más fácil de decir que de hacer. Podemos hacer todos los juramentos del mundo pero la mayoría de nosotros hace daño continuamente. A veces aunque tratemos de ayudar, hacemos más daño.
Y de pronto la culpa asoma la cabeza. Qué hacer cuando la culpa depende de ti. Debemos tomar una decisión. O dejamos que la culpa nos lleve a hacer lo que nos trajo problemas o aprendemos de la culpa y nos esforzamos por superarlo.