En el interior del colegio, la verdad está al desnudo, y la forma en que guardamos secretos fuera de este lugar, es harina de otro costal.
Algo es seguro, sea lo que sea lo que tratamos de ocultar, nunca estamos listos para el momento en el que la verdad se desnuda. Ése es el problema con los secretos, al igual que al sufrimiento, les encanta la compañía.
Se van apilando y apilando hasta que se apoderan de todo, hasta que no tienes cabida para nada más, hasta que estás tan lleno de secretos que sientes que vas a explotar.
A veces la gente se olvida de lo bien que te puedes sentir cuando por fin revelas un secreto. Ya sea bueno o malo al menos ya no lo ocultas, te guste o no. Una vez que haces públicos tus secretos, no tienes que seguirte ocultando tras ellos. El único problema con los secretos es que incluso cuando crees que tienes el control, en realidad no es asi.